Ahí viene Popeye León

José León González
Por Oreidis Pimentel oreidis.pimentel@facebook.com

Allí en las viejas casa, en esas tan bien construidas junto las palmas, bungalows que en cada portal conservan helechos y el aroma a un azúcar añeja endulzada con béisbol, Vertientes guarda secretos.

Allí quedan pocos sobrevivientes de la pelota de antaño, cuando con un maletín llegaba un figurín habanero o desde Estados Unidos pero tenía que vérselas con players guajiros que cambiaban yarey por gorra y franela y se ganaban la vida rompiendo la grama del estadio.

Allí aún está León, por allí viene . Su casa es un templo vertientino al dios Béisbol, su sala una máquina del tiempo.

Me contó cómo empezó a jugar en la playa cerca de Arizona, reparto cienfueguero, le apodaban  Crosetti (por el jugador de los yanquis), como en su ciudad natal continuó en las novenas juveniles de Casa Stani, Hatuey y Ómnibus Menéndez, hasta que un buen día a Jacinto Ortiz le hacía falta un short stop para ir de gira.

CONTRAMAESTRE

Allá, en Contramaestre, los peloteros tenían a su favor ser los únicos capaces de enfrentar con éxito a los marines yanquis de la Base Naval de Guantánamo. A cargo de ellos estaba Mariano Sinobas, con “Huesito” Vargas como director-jugador y el patrocinio del Hotel Tarabay.

“Conocía La Habana pero a Santiago de Cuba no, y cuando llegamos a Contramaestre los puercos nos pasaban por delante. Hoy el pueblo ha cambiado. Como no había siol, Ortiz me preguntó y me designaron en esa posición. Al otro día tiró por Contramaestre ‘Marino’ Rodríguez, que era de Esperanza, Ranchuelo. y tenía tremendo brazo. Recuerdo se había acabado de ir el catcher Chino Hidalgo para el Habana. Benigno “Cuchilla” Catalá, cienfueguero como yo, buena gente, se me acercó cuando comíamos y me dijo ‘Oye León, dice el Huesito Vargas que si juegas así como hoy te quedas’.

-¿Tú le dijiste que yo no era campo corto?

-Sí, dice que no importa.

Al segundo día lanzó Ignacio Abreu y por la tarde Catalá. Di unos hits y si a Catalá antes yo le daba cuando él estaba en la novena de los Ómnibus Menéndez, allí también tenía que hacerlo. Cuando se acabó, en efecto, Huesito me buscó, me dio un discurso y ofreció un puesto:

-¿Le dijeron  que yo no soy siol?

-‘No me importa, tienes buenas manos, yo te hago, de lo demás me encargo yo’.
Nos daba unos training respetables, por la mañana o por la tarde. Comíamos en la esquina, en otro hotel y dormíamos en el Tarabay. Le agradezco mucho, casi todo lo que se de pelota y lo que pude dirigir en los años ‘50 se lo debo a “Huesito”. A mí entonces me decían “Popeye por la quijada.”

Pues sí, el Contramaestre contaba con un famoso trío de hermanos manzanilleros, Juan de Dios, Guillermo “Guasa” y José Julio “Huesito” Vargas:

El receptor era el musculoso Rafael “Son” Noble, “Yiqui” De Souza, “Chiquitín” Cabrera, Allegue, Mario “Marino” Rodríguez, Benigno “Cuchilla” Catalá, Esteban “Cañón” Lombillo, “Chago” Rodríguez y a Felipe Leyva “Rey Masó”, el orgullo de la localidad oriental de San Luis.

EN EL BATEY

León también estuvo prestado con el otro gran equipo de Oriente, el Cuban Mining, y en una visita a Vertientes le propusieron quedarse como regular a pesar de la presencia de Lino Fernández. Su vida se clavó en este rinconcito camagüeyano oloroso a guarapo.

En ese año 1945 con Vertientes ganó la Liga Interprovincial: “Buen team: segunda Delio Martínez, primera y director Bernardo Cuervo y Adolfito Cabrera, outfield Amaranto Terry, Mario Pérez, pitchers Currican Stable, Dinamita Rivero y Jiquí Vega.”

Casi diez años después aun era un trabuco: “En la liga de Morón, Vertientes le ganó a Cunagua, a pesar de que forraron a Brull y a Alejandro Eiriz, eso nos dio derecho en 1954 a discutir el trofeo nacional contra Tabacos Pick.”

NO ERA FÁCIL

 

“Había mucha miseria, mucha necesidad y racismo. Los peloteros teníamos que trabajar en el central, aunque en cosas menores pero trabajar y jugar aquí y rendir, si no te ibas por el camino real. Venían grandes figuras pero si no bateaban o lucían adiós.

Blancos a un lado, negros a otro, solo unos pocos peloteros blancos se codeaban con nosotros. Se acababa la pelota en abril, por eso pedíamos permiso para ir a otros centrales. Yo fui a Punta Alegre y también a la Liga Popular de Oriente. Se acababa allá y venía acá para trabajar en el ferrocarril. Hasta las minas de Nicaro nos fuimos a trabajar y a jugar. Nos metieron en el fondo de la barraca de la mina, bajo tierra. Padecía del pecho, entonces me metieron donde había que cargar dinamita, de Guatemala pa’ guatepeor, ¡Ne, viré pa’ atrás y luego de ayudante de herrero! Vertientes no salí más, aquí tenía a mi familia

EL NUEVO VERTIENTES

José León González

“Como director del Vertientes busqué peloteros hasta en Manantiales, un haitiano, Mimisio ¡Tremendo pitcher después! Arrancamos un equipo con Filiberto Sosa, el tercera O’ Farril y también el Gallego Valdés.

Después de 13 victorias consecutivas ganamos un provincial contra Cunagua, fuimos hasta La Habana y remontaron la deventaja de dos juegos contra el central Toledo. En La Tropical el juego final fue Armando Rodríguez (Círculo Artesanos) contra Alejandro eiriz por nosotros y lo decidí con jonrón dentro del terreno. Fue mi mayor orgullo como pelotero.

Con la Revolución organicé la pelota azucarera, con veteranos y nuevos, les daba chance a jóvenes. El primer campeonato azucarero lo ganamos y nos valió un viaje a Nicaragua, durante primer mandato del presidente Ortega.

Discutimos contra el central Martínez Prieto de La Habana y Los Reinaldos de Guantánamo.

Me dediqué a jugar con muchachos y a cambiar peloteros. Convertí al Gallego en segunda, vino Omar Cuesta, Carlitos, Suso, Bécquer, Arbolai, una novenita sencilla pero costaba trabajo ganarle. Cuando me fui de eso se disolvió la pelota azucarera, al pelotero hay que traerlo del campo.”

Entre muchos recuerdos los gallos anunciaron el mediodía, era hora de terminar aunque seguían las ganas de descubrir más “pelota vieja”, de esas que alegraron los bateyes.

León seguirá allí en la vieja casona del central atesorando fotos y recuerdos.

2 comentarios to “Ahí viene Popeye León”

  1. te dire que soy vecino de leon de la casa de al lado , es un buen hombre y conosco que fue muy sacrificado para la pelota , su trabajo y su familia. aliet hernandez santana.

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