Habanacadabra

Escrito por Yodel de Carlos  

La magia es una de esas artes que deslumbra. No importa si es negra o blanca. Siempre que aparece y “se hace”,  nos deja boquiabiertos, muchas veces sin pensar en que es un truco que nos engaña o que nos engancha, como diríamos frecuentemente. El término abracadabra ha sido, a lo largo de la historia de los oscurantismos, el más usado, símbolo de “magia en progreso”.

Pronuncie, sin embargo, el vocablo habanacadabra y estará usted en contacto inmediato con una disquera, cubana o no, que le garantice un disco(CD) a corto plazo. Intente repetirlo y será difundido más que nunca en los medios nacionales, no importa que lleve casi 15 años haciendo buena música donde… el diablo dio las tres voces… Siga diciendo el ¿nuevo? término y tendrá  grandes posibilidades de ser algo así como… popular, comercial, tenido en cuenta, programado, invitado, nominado y hasta tener giras de invierno o verano.

Habanizarse musicalmente es un hecho más que mágico. Para muchas agrupaciones musicales de nuestro país se convierte en un hecho necesario, vital, lamentable.

Y la historia se repite y se repite. No importan los tiempos actuales de música hacia la comunidad, de intensos trabajos para rescatar el arte más autóctono de nuestros campos y ciudades, de conservar lo que es fruto de cada terruño.

Las historias musicales de los grupos, agrupaciones, conjuntos, instituciones dedicadas al quehacer musical más solicitado, difundido y querido por las grandes masas, ocurren en la capital de todos los cubanos.

Muchas veces los protagonistas ni siquiera cuentan con residencia oficial en la gran urbe y hacen hasta videos clip caminando por aquellos barrios citadinos.

Y es que el fenómeno tiene que ver con los deseos y ganas de hacer, incluso con ese otro vocablo tan necesario como crecer.

En las provincias del “interior” del país resulta difícil, para algunos, lograr apoyos institucionales, tener locales de ensayos, poseer instrumentos, espacios para conciertos, público, difusión, realizadores de televisión capaces de hacer un buen video clip…

Ejemplos hay por doquier. Más que elocuente y contemporáneo es el caso del dúo Buena Fe que en su etapa guantánamera 100% ni la sonoridad, ni la imagen del dúo, ni su modo de hacer, eran iguales a las del actual fenómeno buenafetiano, aunque las letras de sus canciones y el objetivo de su obra resulten similares a los intentos de otrora.

Muchas veces le han preguntado a Israel y a Joel el por qué de tal habanizante existir y la respuesta coincide: No teníamos apoyo.

Y como tales, muchos. No es menester relatarlos todos. Aunque el caso más reciente ha tenido que ver con los villaclareños de Aceituna sin Hueso a los que les resultará cada día más distante su querido Parque Vidal o aquel lugar mítico del “Mejunje”.

Sin embargo, muchas de estas agrupaciones una vez que han sido habanizadas, regresan de gira a sus lugares de origen, allí donde hicieron sus mejores cosas sin que nadie se percatara, y le son puestos a su disposición aquellos recursos no tan costosos ni difíciles que una vez ni siquiera soñaron tener.

Entonces son condecorados, embestidos como hijos ilustres y hasta personajes muy gratos.

En las emisoras de radio locales y en los canales de televisión territoriales no se les anuncia o presenta sin que antes se diga el legítimo gentilicio que le corresponde con todo el honor que el mismo representa.

Y así ocurre y ha ocurrido una magia que dista de lo que pudiera ser una realidad diferente pero que de igual modo nos deja boquiabiertos y nos “engancha”.

El panorama musical del interior del país está obligado a seguir otro tipo de ejemplos, pero los esfuerzos deben nacer de esos lugares mágicos, natos musicalmente, donde nacen y se hacen tantas melodías y buenos músicos.

Habanizarse, musicalmente hablando, puede que resulte atractivo pero, una vez procesado el suceso, serán los mismos aquellos músicos que “cuatro gatos del interior” nos atrevimos a aplaudir alguna vez, en algún lugar, bien lejos del Habanacadabra.

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Lea además: Havanization

Nota del editor: esta crónica fue escrita por el autor durante su período de estudios en la Universidad de Oriente. La categoría “Desapolillando archivos de la Universidad” es para tales efectos.

 

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