Domingo Rojo

No lavó la ropa de la semana, tampoco fue donde la manicure ni se puso los rolos con las amigas del barrio. El esposo tuvo que contentarse con ver el juego desde casa, y no encima del dogout de tercera, como solían hacer habitualmente.

La llamada sorpresa llegó desde su órgano de prensa. Sus colegas del exterior acechaban y ella debió dar el paso al frente, en correspondencia con su militancia. Llevó consigo la novela de turno, los lentes, unos audífonos y su bloc de notas para adelantar cuartillas.

La familia cederista sintió un sano orgullo. El presidente de vecinos lo dijo efusivamente en la reunión de la cuadra y dispuso escribirlo en el mural. A partir de ahora, domingo tras domingo, la compañera periodista asumía una nueva tarea: la guardia obrera en Twiter.

2 comentarios to “Domingo Rojo”

  1. esta crónica faltaba.

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  2. Elier Escariz Molina Says:

    TE VEO QUE CACHONDEAS MUCHO CON EL SEÑOR !!!
    CREO QUE ESO NO ES BUENO !!!
    TE DEJO ESTE TEXTO QUE PUEDE QUE ME DIGAS CANSINO, PERO TENGO QUE HACERLO, MI CONCIENCIAS (ESPÍRITU SANTO) ME DICATA QUE TENGO QUE ALERTE DE ESTO !!!

    DICE EN EXODO 20: 7

    7 No tomarás el Nombre del SEÑOR tu Dios en vano; porque no dará por inocente el SEÑOR al que tomare su Nombre en vano.

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